lunes, 19 de enero de 2009

Los Intocables...!


"No toques al ungido del Señor"

Seguramente estás familiarizado con esta frase. Es probable que te la han dicho, o tú se las has dicho a alguien más, refiriéndose a algún líder, anciano, pastor, apóstol, profeta, obispo, salmista, levita, etcétera (es que ahora hay cada título, pero ese es tema para un próximo artículo)… Y es que cuando se ha querido manifestar algún desacuerdo con alguno de los “ungidos” mencionados anteriormente, este versículo es citado más rápido que guillotina para hacer rodar la cabeza de quienes se atreven a pensar algo diferente a lo que estos “intocables” enseñan. De esto surgen varias preguntas:
  • ¿Quiénes son ungidos?
  • ¿Qué significa “tocar” o “extender la mano contra” el ungido?
  • ¿Es pecado confrontar a un “ungido”?
  • ¿Qué debo hacer para ser “ungido”?
¿Qué nos dice la Palabra de Dios al respecto? Cuando vamos a las páginas del Antiguo Testamento, observamos que habían tres personas a las que se podía referir como un “ungido”, y estas eran: el sumo sacerdote, los profetas y los reyes. También se llamaba así a los que tenían una misión importante para el pueblo de Israel en el Antiguo Testamento, tal es el caso de Ciro en Isaías 45:1. En 2 Crónicas y el libro de Esdras, podemos ver que Dios "ungió", es decir, dio poder a Ciro para que éste llevara a cabo la repatriación de los judíos.

Ahora, para aquellos que están interesados en la fórmula infalible para llegar a ser un ungido, lo primero que queremos decirles es que NO ES NECESARIO USAR UN TRAJE DE COLOR BLANCO U OSTENTOSO. La respuesta es un poco más sencilla: cuando leemos el Nuevo Testamento, nos encontramos con una verdad sorprendente que quizá no guste a más de uno, sobre todo a quienes se creen que son los únicos ungidos y a quienes se inclinan ante estos "becerros de oro": TODOS AQUELLOS QUE HEMOS CREÍDO EN CRISTO COMO SEÑOR Y SALVADOR SOMOS UNGIDOS. La unción viene como resultado inevitable del bautismo del Espíritu Santo. Esto lo podemos ver en pasajes como los siguientes:

Pero vosotros tenéis unción del Santo, y todos vosotros lo sabéis.
1 Juan 2:20 (BLA)

Y en cuanto a vosotros, la unción que recibisteis de El permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; pero así como su unción os enseña acerca de todas las cosas, y es verdadera y no mentira, y así como os ha enseñado, permanecéis en El.
1 Juan 2:27 (BLA)

(Aquí vale la pena hacer una aclaración importante: ¿A qué se refiere que no tienen que dejarse enseñar? La respuesta, según el contexto, es que no debemos dejarnos enseñar por los falsos maestros. Lamentablemente este texto es mal usado con frecuencia para decir que "nadie debe enseñar" aparte de los "ungidos").

Mientras ahondamos en el tema, debemos subrayar el hecho de que la palabra “unción” sólo se menciona estas tres veces en el Nuevo Testamento (entonces no parece ser algo en lo que se quiera poner mucho énfasis). Entonces, ¿qué pasa con la "unción"?

En el idioma griego, la palabra que se traduce como “unción” es chrisma, que literalmente significa “asignación, tarea en particular, formalmente y unción”. De esta palabra surge el término “Cristo”, el cual llegó al griego con una traducción del hebreo ha-mashiah o Mesiah, que significa “ungido”. Por lo tanto, podemos llegar a la conclusión de que el ungido por excelencia es nuestro Señor Jesucristo.

Sin embargo, como vimos en los textos bíblicos mencionados anteriormente, TODOS LOS CREYENTES SOMOS UNGIDOS:

Ahora bien, el que nos confirma con vosotros en Cristo y el que nos ungió, es Dios.
2 Corintios 1:21 (BLA)

La Palabra nos dice que Dios es quien nos ungió, pero esta unción la realiza por medio del Espíritu Santo. Observemos el siguiente texto bíblico:

Vosotros sabéis cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo y con poder, el cual anduvo haciendo bien y sanando a todos los oprimidos por el diablo; porque Dios estaba con El.
Hechos 10:38

Pero, ¿para qué sirve esta unción que Dios realiza por medio del Espíritu Santo? ¿Será acaso para pensar que somos superiores a los demás? ¿Para argumentar un "nivel espiritual" que me convierte en "intercesor" o "mediador" entre los hombres y Cristo? Debemos añadir, además que si queremos basarnos en el significado original de la palabra "unción" en el idioma griego, nos damos cuenta de que todo cristiano tiene una asignación y una tarea para cumplir, que es la Gran Comisión, descrita en Mateo 28:19-20. Miremos lo que dice este pasaje sobre el propósito de la unción que nos da el Espíritu Santo:

Pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.
Hechos 1:8

La unción que tenemos, entonces, no es para hacer show, para hacer despliegue de "poder", ni mucho peor para argumentar una posición especial "más cerca del cielo", sino para que seamos testigos de Cristo. Eso debe quedarnos en claro. Si tenemos hambre y sed de "poder", pero en ningún momento estamos pensando en proclamar a Cristo a todas las naciones, entonces hay algo mal con nuestro entendimiento de la razón por la cual el Espíritu Santo vino a morar en el creyente.

La Palabra nos dice que, en Cristo, todos somos iguales (Gálatas 3:28, Colosenses 3:11). No hay judío ni griego, ni libre ni esclavo, ni hombre ni mujer. A los ojos de Dios, todos los que hemos creído en Cristo como Señor y Salvador somos sacerdotes y reyes:

Pero vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido para posesión de Dios, a fin de que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable
1 Pedro 2:9 (BLA)

Después que hemos visto el significado de lo que significa “ungido”, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, podemos encontrar en la Biblia lo que significa “tocar” al ungido. En los últimos tiempos nos han citado mucho esta frase para advertirnos que ni se nos ocurra contradecir lo que dice alguien que se hace llamar pastor, profeta, apóstol, obispo o cualquier otro título.

Uno de los versículos lema para afirmar esto es el siguiente:

El SEÑOR me guarde de hacer tal cosa contra mi rey, el ungido del SEÑOR, de extender contra él mi mano, porque es el ungido del SEÑOR.
1 Samuel 24:6 (BLA)

Recordemos, antes de avanzar, que JAMÁS podemos interpretar un versículo fuera de su contexto. La historia detrás de este pasaje es que el rey Saúl (el ungido) estaba persiguiendo a David para quitarle la vida. Es entonces cuando David decide esconderse en una cueva que resulta ser justamente la misma que Saúl elige para poder hacer sus necesidades en privado. Los compañeros de David al insistir que lo mate, David responde con las palabras del versículo citado anteriormente.

Por lo tanto, cuando se habla de “extender la mano” o “tocar”, la Palabra realmente se refiere a quitarle la vida a alguien, matarlo físicamente. En ningún momento, “tocar” es lo que se enseña actualmente, que implica estar en desacuerdo, reprender, exhortar o señalar el pecado de alguien que se dice ungido. Como vimos en la Escritura en los textos anteriormente mencionados, TODOS LOS QUE TENEMOS EL ESPÍRITU SANTO SOMOS UNGIDOS. Y nos es necesario obedecer lo que la Palabra de Dios nos manda:

Te Encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino, que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye; reprende; exhorta con toda paciencia y doctrina.
2Timoteo 4 1-2

La mala interpretación de lo que implica "extender la mano" o "tocar" lo único que logra es que seamos condescendientes con las fallas de otros. En lugar de ayudar a corregir el camino, somos cómplices de su mala conducta y muchas veces dejamos en la impunidad pecados graves que son encubiertos, maquillados y enmascarados. Nos han enseñado que la justicia se aplica de manera diferente para el pastor que para cualquier otro siervo de Dios, pero, ¿qué clase de justicia es esa? Antes bien, quien está en un lugar de autoridad tiene más responsabilidad, la Palabra exige que sea irreprensible, no porque nadie deba o pueda reprenderlos, sino porque no debería existir ningún motivo para hacerlo. Ni Dios ni los hombres deben encontrar falla alguna en él, es decir, tiene que ser una persona que teme a Dios, que demuestra madurez y amor en su conducta.

La Biblia nos muestra algunos ejemplos de "ungidos" que fueron confrontados y encontrados en el error. Algunos reaccionaron de manera positiva, y otros no. En algunos casos, se les señaló el pecado con mucha dureza. Observemos:

  • En 1 Samuel 15, Samuel confrontó a Saúl, a quien él mismo ungió como rey.
  • En 2 Samuel 12, Natán confrontó a David por el pecado que cometió y le declara cuáles serán las consecuencias de sus acciones.
  • En Gálatas 2, Pablo confrontó a Pedro. Es interesante notar que Pedro fue apóstol antes que Pablo y era el anciano de Jerusalén en esa época, es decir, tenía “mayor rango”, si lo ponemos en nuestros términos. Aun así, le confrontó en público y tuvieron una fuerte discusión.
  • Jesús se enfrentó continuamente con los fariseos, quienes eran los líderes religiosos de la época. Los fariseos serían el equivalente al pastor o al cuerpo de ancianos, eran la mayor autoridad en asuntos de fe.

Después de analizar esta evidencia bíblica, ¿es correcto o no confrontar a algún líder de la Iglesia si éste pudiera estar ofendiendo a Dios con lo que dice o hace? Pues la Palabra muestra que es correcto.

Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, equipado para toda buena obra.
2 Timoteo 3:16 (BLA)

Otra de las cosas que se reitera con insistencia en nuestras iglesias es el hecho de que el pastor, anciano, apóstol, etcétera, es la cabeza de la congregación y se le debe obedecer ciegamente en todo. Sin embargo, cuando miramos lo que dice la Palabra de Dios, nos damos cuenta que sólo Cristo es la cabeza de la Iglesia. El único lugar en el Nuevo Testamento donde se menciona que una persona es cabeza de otra es en 1 Corintios 11:3, donde nombra al marido como cabeza de su mujer. Todos somos el cuerpo, y cumplimos diferentes funciones dentro del mismo, sin que una persona tenga “mayor rango” que otra. La autoridad da Dios a las personas que viven con un buen testimonio, no la da un título.

Basémonos solamente en la Palabra. El corazón del pastor o del líder que está al frente de una congregación debe ser como Pedro lo indica en su carta:

Pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que os han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona inmarcesible de gloria.
1 Pedro 5:2-4 (BLA)

Nosotros debemos tomar el ejemplo de Jesucristo. El Señor no tuvo reparos a la hora de hablar del error de los líderes de su tiempo como los fariseos. Él los exhortó, los corrigió y hasta se dirigió a ellos con palabras muy duras. Nosotros también podemos corregir y ser corregidos, porque ahora todos tenemos la misma capacidad. Todos somos sacerdotes, todos somos reyes, todos somos parte del cuerpo. Debemos estar conscientes que los pastores están a cargo de la gente, son responsables por las ovejas, pero eso no les hace superiores. Al contrario, demanda más de ellos, demanda servicio, no les excluye de los pasajes que dicen que nos sometamos unos a otros en amor.

Y todos, sumisos unos a otros, revestíos de humildad; porque: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.
1 Pedro 5:5b (BLA)

Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, sino más bien los intereses de los demás.
Filipenses 2:3-4 (BLA)

Esto lo decimos con temor y temblor, sabiendo que el Señor nos ha hecho un llamado y algún día, cuando Dios así lo quiera, estaremos al frente de una congregación. Esta exhortación va primero para nosotros mismos. Que Dios tenga misericordia de nosotros.

Queremos animarte a que compruebes con la Palabra ABSOLUTAMENTE TODO lo que te enseñen los hombres (incluyendo lo que acabas de leer). Recordemos que todo ser humano es falible, toda teología está sujeta al error de quien la esboza, pero la Escritura no falla nunca. ¡No olvidemos jamás que la Biblia es la palabra profética más segura!

5 comentarios:

Eli dijo...

Gracias por compartir con nosotros un mensaje claro, directo y lleno de palabra de Dios. Gracias por motivarnos a abrir nuestras biblias y buscar la verdad. Porque la verdad es Jesus. Dios los bendiga

miau dijo...

Se ha perdido una gran parte del enfoque que debería tener la Iglesia, entendida como Cuerpo de Cristo y mucho más allá de denominaciones, doctrinas, nombres y cosas. Se ha jugado históricamente con la humana ambición de poder que tenemos las personas, y cuando alguno se vio que tenía "autoridad", sólo por tener algo que enseñar a otros, necesitó -figuradamente- un status, nombramiento o título para distinguirse de los demás, como si hubiera sido necesario.
En el modelo neotestamentario de la Iglesia, la única autoridad es Cristo; todos quienes formamos parte de Su cuerpo somos siervos, que nos edificamos los unos a los otros, sin que necesitemos tener títulos; la presencia del Espíritu Santo es más que suficiente.
Totalmente de acuerdo en que la unción no es un símbolo de autoridad sobre otros. Deberíamos tener mucha precaución, para no usar este y otros términos en contextos diferentes a aquellos en que fueron mencionados.
El único digno de toda admiración, alabanza, gloria y honor es Dios; no es correcto deificar personas, actividades o estrategias, porque entonces se estarían creando elementos de idolatría, y eso está en contra de la Palabra.

ARAUNAPEKA dijo...

Libro de Juan
8:31 Dijo entonces Jesús a los judíos que habían creído en él: Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos;
8:32 y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Que importante es conocer la palabra de Dios, leerla con dedicación y permanecer en ella. La verdad nos hace libres, dice Jesús, libres de pensamientos e ideas humanas; libres de doctrinas que no son verdaderas, y de malas interpretaciones de lo que Dios ha dicho.
Buen artículo, Muchas bendiciones

Anónimo dijo...

UNA OCASION EL PASTOR DE LA CONGREGACION DONDE ESTOY DIJO QUE NO SE DEBE DE JUZGAR , QUE QUIEN SOMOS NOSOTROS PARA JUZGAR ,Y YO LE ESCRIBI UNA CARTA REPRENDIENDO ESO QUE HABIA DICHO A LA CONGREGACION Y LE DIJE QUE ESTUDIARA APOLOGETICA Y LE ESCRIBI CITAS BIBLICAS CON TODO RESPETO , PERO PARA EL DOMINGO SIGUIENTE AL TOMAR LA PALABRA EN EL PULPITO SE LLEVO 2 HORAS INSULTANDOME DICIENDOME QUE ERA UN COBARDE , Y RECALCO QUE NO SE DEBERIA DE JUZGAR , LA VERDAD PRIMERO SENTI CORAJE PERO COMENCE A ORAR Y VINO LA PAZ DEL SENOR QUE ME CALMO . GRACIAS A DIOS POR ESTOS ESTUDIOS SON DE GRAN AYUDA A PESAR DE NUESTRA REPUTACION ESTAMOS DISPUESTOS A PERDERLO TODO PARA LA GLORIA Y HONRA DEL SENOR. ARMANDO ALVARADO DE LAREDO TEXAS DIOS LES BENDIGA KLETOIHAGIOI@HOTMAIL.COM

Anónimo dijo...

Gracias,muchas gracias!, solo con palabra se puede debatir lo erroneo,
Dios le bendiga y le guarde,es una bendicion haber encontrado su pagina.
Atte. Alice L.